Joyas de la literatura española El Romanticismo

Joyas de la literatura española: El Romanticismo

El romanticismo se ha caracterizado por la creación de obras íntimas y profundas, cuyo lema en el movimiento cultural es la libertad en todos los ámbitos. Al hablar del mundo de la literatura, es importante conocer que el romanticismo fue un movimiento cultural que tuvo su orígen  finales del siglo XVIII, el cual no termina de establecerse del todo en la sociedad sino hasta el siglo XIX, y partiendo de varios países europeos.

En la actualidad aún mantiene gran importancia y no sólo en la cultura, sino que ha servido como inspiración en la moda, la decoración, en objetos decorativos y hasta en las piezas de joyería, las cuales toman los aspectos fascinantes de esta época y lo plasman en prendas actuales, y una muestra de ello la podemos encontrar en la página de tous.com.

El romanticismo en España se clasifica en breve y tardío ya que el realismo tuvo mayor fuerza y predominio a mediados del siglo XIX. Este tema es complejo y confuso, en el que se pueden considerar dos tipologías de la literatura: el romanticismo liberal y tradicional. El romanticismo liberal o revolucionario es el que se apoya en el historicismo y la dialéctica hegeliana, mientras que el romanticismo tradicional defiende valores tradicionales normales que se asocian a la iglesia y la patria.

La corriente fue impulsada por un tipo de literatura, a la que se le considero literatura romántica y que impulsó toda una generación. Algunas de las características del romanticismo literario son: el rechazo del neoclasicismo, el que se inspiraba en temas de la antigüedad clásica. La literatura romántica recupera la edad media y el renacimiento en muchas de sus temáticas, así como la referencia a nombres y espacios reales.

En este estilo literario se abandona el neoclasicismo, traduciéndose en una mezcla del verso y la prosa o la alternancia que hay entre lo cómico y lo dramático en el teatro. También se presenta un nuevo lenguaje, apareciendo un nuevo estilo enfático y expresivo con el uso de las formas, el exceso verbal y las ironías. Aparece un vocabulario más romántico y con el uso de diferentes expresiones.

Se tratan temas románticos, subjetivismo, amor y sentimientos, esa ansia de felicidad y posesión de lo infinito, naturaleza e historia, religión, conflictos sociales, culto a la muerte, etc. Hay atracción por lo nocturno y misterioso, así como del pesimismo.

Está el yo antes de todo, donde prevalece un mundo de fanatismo desenfrenado, impulsado por la superación del mundo a través del yo, donde el hombre se aísla de forma consciente para pensar y dejar aflorar los sentimientos de manera natural en la soledad.

Las características de las novelas fueron la mecha que encendieron la bomba del romanticismo, con algunas virtudes que hicieron a la sociedad dudar de su propia existencia. El héroe de muchas historias es una persona libre de la sociedad, donde es necesario volar y dejar todo para que la expresión sea la protagonista. Así mismo se convierte en un ser rebelde quien rechaza las reglas establecidas. Con el paso del tiempo el romanticismo sigue aumentando su popularidad penetrando en  cada una de las fibras de la sociedad.

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